
Sí, lo reconozco, me gusta Pekín Express. Bueno, realmente no sé si me gusta o más bien me entretiene. Lo que tengo claro es que todo lo relacionado con viajes "me pone".
Me hace recordar mi paso por algún que otro lugar como Varanasi, Agra y en unos días... Bombay. Según llegué a la India me enamoré. Me pareció algo muy distinto a lo que estaba acostumbrado pero, aún así, en ningún momento tuve la sensación de no estar en casa. La comida, la gente, el ambiente... todo entremezclado consigue que, si vas con la predisposición adecuada, no olvides nunca esa tierra. La India es un lugar de contrastes, sobre todo por su extensión y la variedad de culturas que la componen.
Pero ya está bien de hablar de la India, eso mejor para otro capitulillo de mi blog. A lo que voy es a Pekín Express que, como no, es un formato importado tal cual. Mismos itinerarios y casi mismas pruebas. La versión española varía bien poco, según he podido comprobar, de la original.
Supongo que la cosa cambiará en la 3ª edición, si es que se deciden a producirla. Digo esto porque la original es una ruta por Sudamérica, es decir, países hispanohablantes y en este caso, el idioma ya no seria un handicap.
Me he planteado alguna vez competir en algún concurso por el estilo, pero siempre acabo pensando lo mismo: "A ver, sinvergüenza, ¡qué coño pintas tú ahí! Si al segundo o tercer día o te pierdes intencionadamente para vivir la gente y las costumbres que hay por esos mundos perdidos de Dios o, por el contrario, das con una pareja como la madre y la hija o los Juanes... Te calientan, te calientan y los despeñas por ahí..."
En fin, que tengo muy claro que no es lo mío. Además, no podría... No tendría la cara dura de ponerme a mendigar dinero y comida a gente que sé que tiene muchos menos recursos que yo. Es superior a mis fuerzas. Además al fin y al cabo es un concurso mientras que los habitantes de esos sitios no están en ningún concurso, están viviendo.
Por eso me jode que se despotrique contra los chinos, los nepalíes o los hindúes. Cierto es que no he estado ni en China ni en Nepal. Pero si en India. Y si los hindúes son algo son hospitalarios. Por eso me joden ciertos comentarios de ciertos concursantes.
En el capítulo de ayer, la madre y la hija, siguen de pedigueñas, llorando por los rincones y criticando a los habitantes de la India y bla bla bla. Pues bien, a las señoritas les han dado alojamiento GRATUITO, comida por la cara y les han hecho de taxistas también por nada, sin esperar NADA a cambio. Pero las susodichas son de las que cada vez que mean piensan y cambian de opinión. Así que unas horas después de afirmar que habían pasado la mejor noche de la carrera, estaban quejándose del machismo del país y soltando perlitas como: "China mea a India". Sin palabras. También hicieron referencia a China como país democrático... Bueno... La señorita en cuestión por lo menos me ha hecho reír. Ha llorado, se ha frustrado, se ha cagado en todo lo cagable y más. Sinceramente no la conozco más que de vista (sí, hoy me la he vuelto a encontrar) y no sé si es mala persona o simplemente está desequilibrada. En el fondo ni me va ni me viene, pero el segundo caso me daría pena.
Por otro lado tenemos a la otra pareja formada por progenitor-vástago: los Juanes. La falsedad (al menos televisiva) personificada. El hijo es el típico menda políticamente correcto que te come la oreja, alabándote y diciéndote lo que esperas oír en cada momento. ¡Pero amigo! Si haces eso con gente delante... se te ve el plumero tarde o temprano. Entre eso y sus narices aguileñas... ¡Ay sionistillas!
Por suerte siguen por ahí Fran y Merino, competitivos, pero con una filosofía muy sana. Disfrutar, conocer, aprender... Y luego tenemos a los andaluces: Antonio y Carmela. Buena gente, o eso parece. Una perlita de Antonio ayer: "Mira al padre con el bailecito, se está volviendo tan maricón como el hijo". Descojonado sigo.
Y ahora aparece el karma. Realmente no me convence la versión hinduísta, vamos, la conocida por todo el mundo. Por ejemplo, aunque esté muy exagerada, la lista de "Me llamo Earl". No considero que el karma sea acción-reacción. Simplemente lo considero inercia. Si robas a alguien y no te pillan, por ejemplo... seguirás haciéndolo y eso seguirá creciendo, lo empezarás a ver de modo natural, como un derecho adquirido y, tarde o temprano, la cosa irá mal, aunque solo sea por estadística. Lo mismo ocurre para bien, si te acostumbras a hacer buenas acciones, llegará un momento en que sean parte de tu rutina, algo natural.
Es, como el dicho de quien siembra vientos, recoge tempestades mezclado con tanto va el cántaro a la fuente que acaba por romperse.
Y precisamente ayer pasó eso. La madre y la hija, después de haber llorado por tres países, despotricado y hablado con malas formas a los lugareños... les costó muchísimo trabajo encontrar alguien que les llevara a Jhaipur. No es raro, si ves a dos personas con un equipo de cámara y redactor(a) armando un pollo... Pues te alejas, al menos yo lo haría.
Por eso, no es que me alegre por su expulsión, sino que creo que les ha llegado lo que merecían, ni más ni menos. Pero en el fondo me da pena, porque estoy convencido que a ellas les duele por no llevarse el parné más que por dejar de vivir emociones y lugares nuevos. Pero bueno, por lo visto... lo único que pasa es que el monzón de lloros e improperios no llegará (más bien no llegó) a Bombay.
Si es que hay gente a la que tenían que quitarle el pasaporte...
En fin, a ver que cuentan hoy en El Hormiguero.
Espero que Trancas y Barrancas les aticen algún que otro palo... pero con gracia.
Por cierto, se admiten apuestas: ¿Llorará la niña? en caso afirmativo... ¿en qué minuto de la entrevista?
Luv y'all
Q en casa de E.T.

1 comentario:
Vaya ladrillito me ha quedado...
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